El haiku de las palabras perdidas – Andrés Pascual

¡Hola guapos y guapas! Una semanita más me encuentro aquí con mi bloqueo lector…a pesar de que estoy leyendo un libro que me encanta, Emperatriz, y del cual espero poder hablaros pronto 🙂

Pero hoy os traigo la reseña de un libro que leí hace un tiempo y que esconde una historia muy tierna que tiene como escenario los días previos y posteriores a las bombas de Hiroshima y Nagasaki y el tiempo presente. ¡Vamos allá!

978840135213322

 

Autor: Andrés Pascual

Editorial:   Plaza y Janés (2011)

Páginas: 537

¿Es una saga? No

ISBN: 978-84-01-35213-3

NOTA: 7/10

 

Puedes encontrarlo en… ESTE ENLACE


 

SINOPSIS

Haiku (俳句): poema japonés de diecisiete sílabas; destello fugaz que nos muestra la esencia de las cosas.

Nagasaki, agosto de 1945. Kazuo, un muchacho occidental afincado en Japón, y Junko, la bella hija de una diseñadora de arreglos florales, han acordado encontrarse en una colina para sellar su amor adolescente con un haiku que esconde un secreto sobre su relación. Minutos antes de su cita, la bomba atómica convierte la ciudad en el peor de los infiernos.

Tokio, febrero de 2011. Emilian Zäch,  un arquitecto suizo, asesor de Naciones Unidas y defensor de la energía nuclear, cuya vida está desmoronándose, conoce a una galerista de arte japonesa obsesionada con encontrar al antiguo amor de un familiar.

A través de estas dos historias paralelas y de su sorprendente encuentro final, Andrés Pascual teje una conmovedora trama sobre la importancia de asimilar las tragedias del pasado para afrontar los retos del presente y escribir nuestro propio destino.

Un estremecedor canto a la paz, la espiritualidad y el amor de la mano del autor de El guardián de la flor de loto.

 

RESEÑA

Pues bien…en esta historia se nos presenta inicialmente a un protagonista, un adolescente occidental (holandés) cuyos padres fallecen y que acaba viviendo con un doctor y su mujer, ambos japoneses, con los que sus padres habían entablado amistad antes de morir.

Junko, su primer amor, es una compañera de la escuela. Ambos hacen novillos para encontrarse en lo alto de una colina y observar a los militares de la base que desde allí pueden ver: sus rutinas, sus favores, sus desventuras…

Un día, empiezan un intercambio de haikus con los que se declaran su amor, y cuando Junko le entrega el último y Kazuo debe contestarle, acuerdan encontrarse en la misma colina de siempre. Pero sucede el horror en Nagasaki y nunca llegan a encontrarse.

Años después, una anciana japonesa recuerda en su lecho de muerte ese primer amor, tan puro, y desea encontrarle de nuevo y le encomienda a su nieta Mei, galerista, que lo haga. Junto al arquitecto suizo Emilian, se embarcarán en la investigación para saber qué le pasó a Kazuo, una historia un tanto tensa entre los personajes debido a que él es ferviente defensor de la energía nuclear y la familia de Mei, ella incluída, son muy reacios a ella, por motivos obvios.

Recuerdo empezar a leer con sumo interés. La guerra, las bombas, el amor adolescente recatado de Japón…me gustó mucho la idea y cómo estaba desarrollada. La verdad es que algunas escenas te ponen los pelos de punta y la narración resulta desgarradora en algunos puntos.

El desarrollo de los personajes no puede decirse que sea muy profundo, aunque llegamos a conocer los motivos de sus actos y de su forma de pensar y los vemos evolucionar, aunque sea poco, juntos. De todos, Mei, la co-protagonista, es mi favorita. Tiene un carácter muy fuerte y es muy decidida, sabe lo que quiere y la adoras ipso facto nada más la conoces.

El autor crea unos vínculos maravillosos entre los personajes, les entiendes, les coges cariño y sientes rabia y tristeza a la par que ellos, a pesar de la sencillez de la narración. Las imágenes se suceden de forma muy natural, a pesar del horror que se narra y de la dureza de los recuerdos y por eso es tan fácil entrar en la historia y perderte en ella.

Hay buenos momentos de intriga y un tanto de frenesí, quizá con cierto tono de Dan Brown y todo rodeado de la sencillez y el brillo que desprenden los paisajes y ambientes japoneses.

En cuanto al final, tiene como dos partes: un final del final. El “primer” final me resultó desalentador, tenía unas expectativas sobre cómo se iba a resolver el entuerto y no me gustó demasiado ni el desarrollo de esas escenas ni cómo queda resuelto, me resultó desalentador para la trama de la historia (no por que sea un mal final). Y sobre el final del todo, es precioso y alcanzó mis expectativas, ahora sí. El autor consigue dar a las últimas escenas un halo brillante que te rodea y te llena de paz, no sin algún sobresalto puntual, que nunca está de más para la conclusión de una historia.

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Siempre recordaré la última imagen, tan apacible, que se formó en mi cabeza al terminar el libro y por ese amor transmitido, esa paz, ese final que ata bien atada la trama, me hicieron puntuar el libro en 7/10, resulta una lectura entretenida y muy fácil de seguir, te llega al corazón.

Si os gustan las historias basadas en hechos históricos reales, los recuerdos del primer amor adolescente y todo rodeado por un poco de drama, es vuestro libro.

¿Algún gusanito de biblioteca de por aquí ha leído este libro? ¿Qué te ha parecido?

¡Nos leemos bonitos y bonitas! ❤

Miriam.

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